jueves, 20 de octubre de 2011

Toser o temblar, he ahí el dilema...

Esta mañana aparecen dos artículos relevantes que quiero compartirles.
El primero hace referencia a la posibilidad de obtener una vacuna universal contra la influenza. La búsqueda de tal panacea ha llevado muchas décadas de investigación para descifrar los antígenos dominantes del virus. Tan es así, que la nomeclatura que conocemos (H1N1, H3N2, H5N1, etc.) depende de las proteínas expresadas en la cabeza del virus (Hemaglutinina y Neuraminidasa), y las vacunas que nos aplicamos anualmente se producen en función de ello.
Un artículo publicado apenas hace unos días en Science (volumen 333, páginas 850 - 856) demuestra cómo la producción de un anticuerpo inmunodominante que reconoce el tallo (y no las proteínas de superficie), denominado FI6, es capaz de inhibir hasta 16 variantes de tales proteínas y neutralizar la incorporación del virus a las células del hospedero. Estamos en el umbral de producir una vacuna de amplio espectro - y ¿porqué no? de inmunoprotección prolongada - para esta plaga estacionaria. Lean el comentario en este vínculo: http://www.nejm.org/doi/full/10.1056/NEJMcibr1109447?query=TOC
El segundo artículo es una actualización de las recomendaciones de la Academia Americana de Neurología para el tratamiento del temblor esencial. Ese incómodo padecimiento que afecta entre 0.3 y 5.6% de la población adulta (con una incidencia anual de 24 casos por cada 100,000 habitantes) y constituye la forma más frecuente de movimientos anormales. Afecta con frecuencia la cabeza, la dicción y las extremidades, condicionando que el paciente deje de socializar, de manejar, de trabajar y en muchos casos, hasta de escribir y relacionarse con el mundo. Quienes hemos visto casos con temblor esencial, sabemos cómo impacta en su calidad de vida. Los autores proponen que el levetiracetam (Keppra) y la flunarizina (Sibelium, Fasolan) no sirven, y que los fármacos de primera línea son el topiramato (Topamax), los beta-bloqueadores (Atenolol, Sotalol) y ciertos psicofármacos como el alprazolam (Tafil) o la gabapentina (Neurontin). No se pronuncian aún en favor de la pregabalina (Lyrica) o de la clozapina (Leponex, Clopsine); y sugieren que en casos refractarios pueden ser útil la toxina botulínica, la neuroestimulación o la talamotomía.
http://www.neurology.org/content/early/2011/10/18/WNL.0b013e318236f0fd.abstract
Dado que se trata de un padecimiento que llega antes al consultorio del médico familiar o del médico de confianza, vale la pena actualizarse.

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